Adoro a mis amigas, ésa es una gran verdad; pero no es menos cierto que cuando se enfundan en el papel de Celestinas, no puedo con ellas...Me superan.
Precisamente, en el Telediario, hace poco, he escuchado una noticia referida a "La Celestina", esa gran obra maestra de nuestra Literatura. Fernando de Rojas inventó un personaje, allá por el siglo XVI, cuya función fundamental era "arrejuntar" a unos con otras. Pero no, no nos engañemos: celestinas han existido siempre y creo que es una figura social que no desaparecerá por más tiempo que pase. Lo que sí hemos advertido es que dicho "cometido", ahora, no sólo se desempeña por féminas, sino que al carro de las "alcahuetas", también se han sumado los hombres. No creo que tenga nada que ver con la Ministra Aído y su Ley de Igualdad. Simplemente, asumamos una premisa: todos -hombres y mujeres- llevamos un marujo/maruja (en el buen y respetuoso sentido de la palabra) dentro.
Efectivamente, todo comienza con dos historias paralelas y un nexo común: En primer lugar, tenemos una señorita en edad de merecer, soltera y con un gran potencial (según la opinión asentada y pacífica de su mami, su abuela y sus amigas del alma), en segundo lugar, tenemos a un mozalbete salao, soltero, en edad de merecer (igualmente): un tío de lo más enrollao (según el parecer de sus amigachos); y, por último, llegamos a ese nexo común que mencionábamos, anteriormente: una amiga/un amigo/un grupo de amigas/ un grupo de amigos o un combinao (esto es un grupito de amistades mixtas). Con el fin de hacerle el seguimiento de la historia más sencillo al lector, escogeremos un esquema "básico": chica soltera, chico soltero y una parejita de novios (operando a modo de celestinos). Y todo comienza con una frase muy sencilla:
-En la versión femenina: "Tía, mi chico tiene un amigo con el que pegas muchísimo, de verdad, hay que organizar una cenita, para que lo puedas conocer...Es tan mono...Haríais muy buena pareja".
- En la versión masculina: "Macho, menuda amiguita tiene mi churri, está más "güena"...tienes que conocerla, tío, te va a molar".
"El lío" en el que ya se han involucrado -involuntaria e inocentemente los dos solteros (¿Cómo hacerle un feo a tu amigo/a diciéndole que no te interesa lo más mínimo?)- se pone en marcha: Comienza la acción. Fin de semana: cena organizada por los tortolitos-celestinorros: ahí va la soltera, que, evidentemente, se ha creado sus espectativas: "si mi friend me ha dicho que el chico lo vale, me lo creré, porque ella me quiere bien y conoce mis gustos, así que voy a ponerme toda mona": sesión de maqueo; sesión "qué me pongo"; vestidito mono, sin resultar excesivamente provocativo (la primera impresión debe ser buena y que no se confunda con mis intenciones) y tacones que me hagan más esbelta. Él, por el contrario, se ha puesto 4 gotas más de perfume, con respecto a su dosis habitual del sábado-sábadete y todo lo más, ha hecho un pequeño esfuerzo inventándose un peinado más modernito, con una pequeña cantidad de esa pasta enganchosa llamada gomina, que deja los pelos como escarpias -de manera continuada- y que no permite que ráfagas de viento de 200 km/h despeinen o desordenen el más mínimo pelo-erizo que adorna su cabeza. Eso sí, el "raggazo" ha escogido su camisa favorita: la de los ligues de fin de semana, a la que atribuye sus "éxitos" con las pivitas.
El espectáculo se desarrolla -y prepara con mimo, por los organizadores de la velada: estos son los celestinos- de modo, que aún siendo un grupito extenso de 20 personas, no sé cómo diablos se las apañan para que: soltero y soltera coincidan sentaditos juntos y, a ser posible, bien pegaos (que en la mesa no hay espacio suficiente, claro, claro). De ahí pueden derivar diversos resultados:
1. Bingo: es decir, el resultado es todo un éxito y los solteritos se gustan: nace una nueva parejita de tortolitos.
2. "En qué lío me han metido": pensamiento que puede derivar de uno de los solteros, en tanto que el otro u otra puede creer que el plan ha sido una idea extraordinaria: ahí, amigos, la hemos liao parda. Os resumo cómo puede acabar el embrollo: uno de ellos se "cuelga" del otro, y, sin embargo ese "cuelguing" no es correspondido. Comienzan de un lado las presiones dirigidas al celestino: "Anda, porfi, organiza otra cenita, que me encanta ese niño...tengo que volver a verle"; seguidas, obviamente, de las miles de excusas y evasivas del alcahueto, que conoce a la perfección la opinión/rechazo de su colega: "Yo creo, reina, que, en el fondo, no te conviene...¿No viste con qué peinado pelo-pincho se presentó?, es un poco hortera para ti...ya encontraremos a otro que se adapte más a tus gustos"...Ya, ya...buen elemento estás hecho, celestino: que primero publicitas y vendes a tu amigo y, después, te tiras p'atrás, habiendo liao una buena.
3. Desastre total: Los gustos no coinciden ni por un lado, ni por el otro y aquí paz y después gloria. Asunto zanjao.
Y éste es el peculiar homenaje que queremos ofrecer a esos buenos amigos que tanto se "preocupan" de la vida sentimental de sus amistades solteras...En cualquier caso y ante todo tipo de resultado: la buena fe se presume, ¿y quién no ha probado alguna vez ese papel de "mediador-celestino?. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra...

jaja lo que me he reido con esta entrada
ResponEliminaReal como la vida misma
Hombre, varsito, tú por aquí...Pensaba que te había comido la lengua Blanquito -por Dios qué mal queda eso, que quede claro que Blanquito es su gato...-.
ResponEliminaYa te digo...Las entradas, en la mayoría de veces, siempre son "basadas en un hecho real"...¿quién no ha sufrido el temita alguna vez?...jiijijijii.