..A los que le ponen al mal tiempo buena cara; a los que saben animar; a los que sacan las garras cuando las cosas se ponen feas; a los que no tiran la toalla...
...Y muy, muy especialmente a mi sister: Sibila, que ha vuelto por aquí, despertando en mí una amplia sonrisa...porque con personitas como ella la vida se ve de otro color.
También se la dedico a nuestro comentarista number one, VARS, que a pesar de tener que sufrir sus chistes malos...Nos reímos mucho con él, y, por tanto, también tiene la generosidad de regalarnos sonrisas.
¡Va por Ustedes!.
PD: Creo que a alguno se le ha escapado el minino...jeje.
..Así es como finalizaban todos los cuentos que me leían cuando era pequeñita y los protagonistas eran, generalmente, una princesita muy guapa y buena y un príncipe apuesto y valiente. Y, es que a veces, no hay que recurrir a la fantasía para que esas historias sucedan y se vuelvan realidad.
Desde hace un tiempecito, mi queridísima blonde sister, la otra parte del pack rubio..Sonríe...Tiene una amplia sonrisa en su cara y sus grandes ojos brillan...Simplemente, está feliz y eso se debe al sentimiento más bonito y noble que pueda existir: el AMOR.
Por eso, y como ya es un secreto a voces, me apetecía mucho escribir estas líneas y mostrarme muy contenta por esa parejita que ha decidido caminar hacia el mismo rumbo, con una historia preciosa y mucha ilusión puesta en el futuro...seguro que sí. Ojalá pueda acabar como comenzaba: "Y el príncipe y la princesa fueron muy felices y comieron perdices".
Se acaba el veranito y es momento de hacer una pequeña recapitulación, para comprobar cómo está el panorama masculino...pero no, no nos queremos deprimir. Mejor haremos una "crítica constructiva", confeccionando una guía-decálogo y exponiendo cuáles son -a nuestro entender- los puntos clave que debe reunir todo chico que se precie, para poder alcanzar la mayor de las puntuaciones: un 10.
Empecemos:
1. SEGURIDAD: Que, ojo, no implica tener que darnos seguridad a nosotras...noooo. Entraña la cualidad de tener muy claros cuáles deben ser sus sentimientos, hacia su pareja, igual que no albergan resquicio de duda, al preguntarles de qué equipo de fútbol son. Seguridad que deben transmitir, asimismo, a la hora de querer a su chica. Pôdría traducirse, este primer punto, en un: "saber querer".
2. GENEROSIDAD: Porque el que sabe querer no es egoísta, sino que ofrece, sin condiciones, su amor a la pareja. Y, cuidadín, que os estamos leyendo el pensamiento a los más retorcidillos: no queremos que nos agasajen con regalos materiales, sino con amor verdadero, con sentimientos auténticos y...jeje, con mimitos (sin pasarse, ¿eh?, que los hay "mu" empalagosos).
3. HONESTIDAD: Referida a una práctica que parece ser harto complicada en el género masculino: la fidelidad. Quien es honesto consigo mismo y con sus sentimientos no alberga en su "diccionario sentimental" la palabra: cuernos, infidelidad, o cualesquiera otro ejercicio/artimaña de análogo alcance destructivo para la pareja, y, más concretamente, para la novia "cornuda".
4. INTELIGENCIA: Que trae consigo la PRUDENCIA, en consecuencia: no queremos pitagorines desmedidos que sólo sepan mantener conversaciones soberanamente soporíferas en torno a la composición del átomo; pero, un poquito de por favor, tampoco queremos cerebros de paja que no sepan pronunciar dos frasecillas seguidas.
5. HUMILDAD: Que fulmina "ipso facto" el egocentrismo: "yo, yo, yo y yo"....personajillos que están tan contentos de sí mismos que deberían pertenecer al género hermafrodita, pa que nos entendamos: "Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como"...
6. VALENTÍA: Queridísimos míos, un chico 10 no puede ser un proyecto de HOMBRE (así en mayúsculas), no podéis olvidar que la "churri" no es una representación de vuestra mami. Debéis separar bien esos dos conceptos y una vez lo hayáis comprendido, podréis lanzaros a la piscina sin problema: "quien arriesga gana". La protección maternal, a ciertas edades, no se puede ir reclamando a destajo, como cuando érais pequeñuelos de pantaloncico corto, camisilla de chorreras y peinado de raya a un lado.
7. ROMANTICISMO: Hemos podido observar que esta cualidad anda en estado de extinción o crisis. A la mujer, cuando una puerta es estrecha, chicos, se la deja pasar primero, por ejemplo. Son esos pequeños detalles, del día a día, que no se solucionan con una cenita romántica, para remediar las diversas meteduras de pata que habéis ido sumando, durante la semana.
8. EDUCACIÓN: Sí, sí...ésa que perdéis cuando os encontráis ante una hamburguesa de dimensiones 3-D o con una pizza extra-familiar que os zampáis de un bocado (cual pequeño gorrino), ante la mirada horrorizada de la novieta. Entended, además, que mientras se come, no se habla: la churri que se sienta enfrente de vosotros no quiere comer su hamburguesa con tropezones varios de la vuestra...ni quiere recibir misiles en su cara, o en su bonita melena.
9. COMPRENSIÓN: Ésta, sin duda alguna, se convierte en una de las herramientas más importantes del arte de amar. Entended que la mujer, a lo largo de su vida puede atravesar por momentos de más o menos ánimo -ojo, que a vosotros también os ocurre lo mismo, pillines, sólo que nosotras somos más sinceras y lo acusamos/manifestamos de forma más visible-. Frases como: "ya estás de mal humor, yo no tengo la culpa de que estés esperando el "recibo mensual""...no sólo merecen una buena pataduca en donde más os duele, sino todo el desprecio del mundo. Recuerda, siempre, que gracias a esos "recibos mensuales" tú estás en este mundo y puedes ser padre.
10. SINCERIDAD: Como se suele decir: "la mentira tiene las patas muy cortas" o "se pilla antes a un mentiroso que a un cojo". Nunca olvidéis que, como dice el estribillo de la famosa canción: "las mujeres somos las de la intuición", y, por ello, poseemos un olfato -que ya quisieran tener muchos perrillos- que detecta la mentira o las medias-mentiras al instante. Puede que dejemos colar alguna peeeeroooo: conocemos vuestras escapadas furtivas con los amigachos, los intentos de flirteo con las otras (véase la entrada anterior) o las excusas lamentables del: "estoy muy ocupado hoy", para eludir las comidas con los suegros, una tardecita de compras o situaciones semejantes.
Y una vez ilustrados de las cualidades que debe poseer el chico 10, debemos hacer una última advertencia: "el orden de los factores no altera el producto final", por lo que la anterior enumeración no se ajusta a un criterio de importancia graduada: no se trata de alternar esos ingredientes, sino de aunarlos y sobre todo y ante todo, la clave del éxito en un hombre es: saber amar a una mujer. No lo olvidéis, pequeños.
Hoy queremos dirigirnos al sector masculino para prevenirles de la existencia/presencia de “la otra”, porque las féminas, en los últimos tiempos, percibimos cierta distracción/relajación en el arte -milenario- del “ligoteo”.
“La otra” puede definirse como aquella muchachita, cuyo objetivo es levantarle el maromo o el ligue a su congénere femenina. En el mayor número de casos, dicha finalidad se persigue con un motivo: alimentar el ego de la otra, cuyo leit motiv no es querer al maromo/ligue, sino, simplemente, como apuntábamos antes, engrandecer aún más -si cabe- su arrogancia.
A continuación pasamos a describir -más pormenorizadamente- a dicho personaje: La otra suele presentarse a modo de “mosquita muerta” (resultando ser, después, un moscardón pesado), ello quiere decir que la otra, en un primer momento pretende pasar desapercibida, aproximándose -sigilosamente- a la víctima (en este caso, la maroma o la parte interesada en el ligue), de esta forma, se granjea la confianza y/o amistad de la citada novia/proyecto de ligue. La otra comienza, así, a desplegar sus dotes de detective privado sonsacando información acerca del chico, cuya atención reclama. La desprevenida novia/proyecto de novia se confía y acaba por desembuchar los datos más importantes para la pequeña serpiente, enmascarada de amiga: “Me gusta fulanito”, o bien, “estoy saliendo con mengano”. Craso error. Una vez, la otra ha concluído su indagación se inicia la etapa de “persuasión-compasión”: persuasión destinada al sujeto masculino que persigue conquistar y compasión que pretende despertar en la que, realmente, se erigirá como auténtica víctima de esta historia a tres bandas, si es que la hábil señorita -la otra- consigue alcanzar su objetivo.
La persuasión comprende todo tipo de estrategias dirigidas a acaparar el interés en el maromo/ligue de la víctima. De modo que, muy probablemente, la otra le confesará al protagonista masculino de este peculiar “trío” que está atravesando por una etapa complicada, porque el novio la acaba de dejar, o porque no se siente bien con ella misma, añadiendo una importante coletilla final: “por favor, no se lo cuentes a nadie, ni siquiera a tu novia o al proyecto de novia”. La otra pretende, así, crear un círculo de confidencialidad extrema, entre el pretendido y ella misma, alejado de las injerencias de la pobre víctima. Del mismo modo, con tal confesión alcanza otro de sus fines: obtener la comprensión/ternura del maromo (que, posiblemente, con 3 ó 4 secretillos más de la otra conseguirá ser atrapado por las redes de la individua).
La compasión es el arma que la otra arroja sobre la víctima. Como buena manzana de la discordia que es, a través de tal táctica la susodicha pretende estrechar la amistad inicial con la víctima, de tal modo que con ello obtiene dos propósitos: que la novia o la pretendida le confíe sus secretillos y que, ante una posible discusión con su maromo -casi siempre motivada por la otra- la chiquilla defienda a la arpía.
Es muy común, además, que la otra trate de emular aquellos rasgos que al maromo más le agradan de su chica o de su proyecto de novia. Cualidades innatas de la “víctima”, tales como: la dulzura, la sinceridad, la manera, incluso, de vestirse o peinarse son imitadas a la perfección por la otra, asumiendo así un papel de “copia” del original.
Para finalizar, pondremos sobre aviso a los futuros maromos, advirtiéndoles de que estas citadas “copias” están proliferando, con bastante rapidez en el mundillo del ligoteo y que actúan, como se ha mencionado a lo largo del texto en dos planos, fundamentalmente:
1. En los flirteos previos a una relación: Cuando “la otra” aparece interponiéndose en una potencial pareja. El índice de riesgo es, en esta etapa, bastante elevado, pues, causa la desilusión y desmotivación en la pretendida (la original).
2. En la relación propiamente dicha. Los estragos que causa la otra, avisamos, que en este estadio, pueden ser irreversibles y muy dañinos.
Y una vez apercibidos de los peligros que entraña dejar que una “otra” cualquiera pueda intervenir en una pareja o en un proyecto de pareja, rogamos a los maromos o chicos interesados en una chiquilla que no dejen impresionarse por la copia…que donde esté la original, que se aparte todo lo demás.
A las otras les pedimos que no sean tan petardillas y dejen de jugar a coleccionar maromos. Un poquito de por favor: NO SE JUEGA con el proyecto o el chico consolidado de ninguna compañera/amiga.
A “las otras”, les dedicamos esta cancioncilla: “Dónde está la mosca”.
Ahora que ya estamos en verano, es más habitual frecuentar los bares, pub's o discos. Por eso, queridas amigas, esta entrada va dedicada a vosotras, ¿por qué?, pues, porque os quiero alertar de la existencia del llamado: "maromo de la barra del bar" o "buitre hispano". Ésta no es una teoría que haya configurado yo sola, pero para algo sirven los exs celosillos, jijijiji. El caso es que, como bien decía anteriormente, tengo que preveniros, queridas compañeras, de la existencia de ese personajillo adosado a la barra del bar. Seguro que no tendréis problema en encontrarlo, pues, unido a la caracterísitica anterior, el buitre hispánico, suele adaptarse a la siguiente descripción: chico de unos treintaitantos años; con ciertas entraditas en la frente, barba de un par de días, camisa con los primeros botones desabrochados (que se vea el pecho lobo que lleva dentro), de estatura media (aunque no le hace feos a las chicas más altas que él, pues, el maromo de la barra del bar no está en condiciones de descartar a ninguna "palomita") y, siempre, siempre, junto al hecho de estar literalmente pegado a la barra, observaremos que el chavalote necesita de una especie de "apoyo moral", cual es una birrita o una copa en su mano, operando como prolongación de su propio brazo. Ese machote sin la copichuela (recordadlo siempre, chicas) no es nadie.
Y una vez calado y visualizado a semejante especimen, comienza la acción: El macho ibérico, otea el horizonte en busca de su presa. Esta operación puede llevarle bastante tiempo (entre media y una hora), sí sí porque, normalmente, intenta encontrar a una pieza que él cree o considera puede ser "cazada" sin que se le resista demasiado. Así, normalmente, eligirá de entre las regazzas de la disco, aquélla que tenga cierta apariencia de "buena muchacha", preferiblemente, acompañada SÓLO de amigAs (el maromo de la barra del bar, si observa que su presa está en compañía de otro u otros maromos, teme ser ahuyentado por alguno de ellos y, normalmente, el buitre hispánico suele ser pacífico: no quiere problemas). Una vez elegida la "pieza", el machote, bebe un último sorbo de su vaso (recordemos: sin abandonar jamás su copichuela), se arma de "valor" y se aproxima sigilosamente al grupito, dónde se encuentra la desprevenida dama...En un primer momento, se arrima sin dejar de mirar, ni un instante, a la presa...Pero, poco a poco -y tras desengancharse de la barra del bar- se va adosando a la elegida. En ese momento, es cuando se decide a preguntarle: "¿Cómo te llamas?", si la chiquilla le sigue el juego y le contesta (además de estar perdida, pues, el buitre ibérico la va a engullir, para toda la noche, cual chupóptero) comienza el discurso del maromo: "¿sueles venir mucho por aquí?, es que yo frecuento este bar y si te hubiera visto antes, me acordaría" (primer intento), "Si quieres te invito a una copa" (segundo intento: amiga, si te lo quieres quitar de encima, no hay cortesía que valga; pues,si aceptas, el aguilucho no tardará en mostrarte sus garras para engancharte), "¿Eres de por aquí?, ¿sales mucho por la zona?" (tercer intento: a él, en el fondo, le da igual qué baretos frecuentes. Te quiere para "vivir el momento", mañana, estará en otra barra de otro bar y buscando a otra presa, no lo dudes: el buitre hispánico no cumple el perfil de novio amoroso), "oye, ¿te gusta el Canto del Loco?, es que un colega me ha dicho que le dan entradas para su concierto, y, si quieres me pasas tu móvil y te consigo alguna para tí y para alguna amiga" (cuarto intento: el chavalote, parece que se lo curra, pero no caigas, pues, en este caso puede suceder lo siguiente: o que sólo quiera tu móvil, para darte la brasa y mostrarle a sus amigachos el "triunfito" de la noche, o bien, es posible que la excusa del concierto sea cierta, pero, lógicamente, con una intención oculta: llevarte a ti y a una amiga, para que ligues tú con él y la otra con su amigo -por lo general, otro friki de semejante naturaleza-). Paralelemante al hecho de intentar convencerte de sus encantos, es importante analizar los gestos corporales, porque, amiga, el concepto: DISTANCIA, cobra, aquí, un significado muy importante, veamos: el maromo de la barra del bar actúa a modo de imán, lo que implica que se va a arrimar a ti, progresivamente. No lo hará del tirón, pues, no le conviene que te "equivoques" con su imagen...A él le interesa que te lleves una buena impresión suya (probablemente, si al día siguiente repites y vuelves a acudir al mismo bar...tienes muchos números, para volvértelo a encontrar), así que la aproximación se irá produciendo poco a poco, pero no te descuides ni un momento, porque si bajas la guardia, en un minutejo, te lo puedes encontrar a tan sólo un centímetro de ti, dispuesto a atacar, cual lobo sobre un corderito...El método disuasorio más eficaz es vigilar, constantemente, que entre tu cara y la suya exista una distancia de seguridad, de unos 3 ó 4 metros (que no te convenza de que la música está muy alta y no te escucha bien, de lo contrario: perderás el control sobre dicha separación entre ambos y eso entraña un riesgo muy grande).
Finalmente, queridas amigas, si lo que queréis es evitar este tipo de situaciones, para poder pasar una noche divertida, sin que el maromo de la barra del bar te aparte de tu grupito de amigas, recordad los siguientes pasos, al entrar a una discoteca o similares:
1. Visualizar, al varón solitario, adosado a la barra, con una copichuela en su mano...Tenéis la siguiente ventaja: él es rápido, pero, tiene momentos en que ssu vista, seguramente, no pueda controlar toda la pista. No olvidemos que el buitre es muy hábil para dirigir su mirada, rápidamente, a cualquier punto del bareto.
2. El truco de las largas: si hay que inventar la existencia de un novio...se hace, chicas.
3. Para las menos "avispadas" en el punto anterior, jamás aceptéis la invitación a una birrita, porque, de lo contrario, os veréis apartadas de vuestro grupo de amig@s y compartiendo un tostón de conversación con el buitre.
4. No dar el número de teléfono, para evitar futuras incomodidades (llamadas, mensajes, inventar excusas, persecuciones, etc).
5. En el peor de los casos, si el maromo te ha llevado a su terreno y está empezando a resultar excesivamente pesado: recurre al auxilio de una buena amiga (mucho mejor si se trata de un buen amigo) que te libere de tal garrapata.
Esperamos que esta guía práctica os sea de utilidad este veranito.
Y a los buitres ibéricos, les deseamos una feliz estancia en las barras de lo bares, pero...por favor, no sean pesados...