divendres, 6 d’agost del 2010

El maromo de la barra del bar...

Ahora que ya estamos en verano, es más habitual frecuentar los bares, pub's o discos. Por eso, queridas amigas, esta entrada va dedicada a vosotras, ¿por qué?, pues, porque os quiero alertar de la existencia del llamado: "maromo de la barra del bar" o "buitre hispano". Ésta no es una teoría que haya configurado yo sola, pero para algo sirven los exs celosillos, jijijiji. El caso es que, como bien decía anteriormente, tengo que preveniros, queridas compañeras, de la existencia de ese personajillo adosado a la barra del bar. Seguro que no tendréis problema en encontrarlo, pues, unido a la caracterísitica anterior, el buitre hispánico, suele adaptarse a la siguiente descripción: chico de unos treintaitantos años; con ciertas entraditas en la frente, barba de un par de días, camisa con los primeros botones desabrochados (que se vea el pecho lobo que lleva dentro), de estatura media (aunque no le hace feos a las chicas más altas que él, pues, el maromo de la barra del bar no está en condiciones de descartar a ninguna "palomita") y, siempre, siempre, junto al hecho de estar literalmente pegado a la barra, observaremos que el chavalote necesita de una especie de "apoyo moral", cual es una birrita o una copa en su mano, operando como prolongación de su propio brazo. Ese machote sin la copichuela (recordadlo siempre, chicas) no es nadie.

Y una vez calado y visualizado a semejante especimen, comienza la acción: El macho ibérico, otea el horizonte en busca de su presa. Esta operación puede llevarle bastante tiempo (entre media y una hora), sí sí porque, normalmente, intenta encontrar a una pieza que él cree o considera puede ser "cazada" sin que se le resista demasiado. Así, normalmente, eligirá de entre las regazzas de la disco, aquélla que tenga cierta apariencia de "buena muchacha", preferiblemente, acompañada SÓLO  de amigAs (el maromo de la barra del bar, si observa que su presa está en compañía de otro u otros maromos, teme ser ahuyentado por alguno de ellos y, normalmente, el buitre hispánico suele ser pacífico: no quiere problemas). Una vez elegida la "pieza", el machote, bebe un último sorbo de su vaso (recordemos: sin abandonar jamás su copichuela), se arma de "valor" y se aproxima sigilosamente al grupito, dónde se encuentra la desprevenida dama...En un primer momento, se arrima sin dejar de mirar, ni un instante, a la presa...Pero, poco a poco -y tras desengancharse de la barra del bar- se va adosando a la elegida. En ese momento, es cuando se decide a preguntarle: "¿Cómo te llamas?", si la chiquilla le sigue el juego y le contesta (además de estar perdida, pues, el buitre ibérico la va a engullir, para toda la noche, cual chupóptero) comienza el discurso del maromo: "¿sueles venir mucho por aquí?, es que yo frecuento este bar y si te hubiera visto antes, me acordaría" (primer intento), "Si quieres te invito a una copa" (segundo intento: amiga, si te lo quieres quitar de encima, no hay cortesía que valga; pues,si aceptas, el aguilucho no tardará en mostrarte sus garras para engancharte), "¿Eres de por aquí?, ¿sales mucho por la zona?" (tercer intento: a él, en el fondo, le da igual qué baretos frecuentes. Te quiere para "vivir el momento", mañana, estará en otra barra de otro bar y buscando a otra presa, no lo dudes: el buitre hispánico no cumple el perfil de novio amoroso), "oye, ¿te gusta el Canto del Loco?, es que un colega me ha dicho que le dan entradas para su concierto, y, si quieres me pasas tu móvil y te consigo alguna para tí y para alguna amiga" (cuarto intento: el chavalote, parece que se lo curra, pero no caigas, pues, en este caso puede suceder lo siguiente: o que sólo quiera tu móvil, para darte la brasa y mostrarle a sus amigachos el "triunfito" de la noche, o bien, es posible que la excusa del concierto sea cierta, pero, lógicamente, con una intención oculta: llevarte a ti y a una amiga, para que ligues tú con él y la otra con su amigo -por lo general, otro friki de semejante naturaleza-). Paralelemante al hecho de intentar convencerte de sus encantos, es importante analizar los gestos corporales, porque, amiga, el concepto: DISTANCIA, cobra, aquí, un significado muy importante, veamos: el maromo de la barra del bar actúa a modo de imán, lo que implica que se va a arrimar a ti, progresivamente. No lo hará del tirón, pues, no le conviene que te "equivoques" con su imagen...A él le interesa que te lleves una buena impresión suya (probablemente, si al día siguiente repites y vuelves a acudir al mismo bar...tienes muchos números, para volvértelo a encontrar), así que la aproximación se irá produciendo poco a poco, pero no te descuides ni un momento, porque si bajas la guardia, en un minutejo, te lo puedes encontrar a tan sólo un centímetro de ti, dispuesto a atacar, cual lobo sobre un corderito...El método disuasorio más eficaz es vigilar, constantemente, que entre tu cara y la suya exista una distancia de seguridad, de unos 3 ó 4 metros (que no te convenza de que la música está muy alta y no te escucha bien, de lo contrario: perderás el control sobre dicha separación entre ambos y eso entraña un riesgo muy grande).

Finalmente, queridas amigas, si lo que queréis es evitar este tipo de situaciones, para poder pasar una noche divertida, sin que el maromo de la barra del bar te aparte de tu grupito de amigas, recordad los siguientes pasos, al entrar a una discoteca o similares:

1. Visualizar, al varón solitario, adosado a la barra, con una copichuela en su mano...Tenéis la siguiente ventaja: él es rápido, pero, tiene momentos en que ssu vista, seguramente, no pueda controlar toda la pista. No olvidemos que el buitre es muy hábil para dirigir su mirada, rápidamente, a cualquier punto del bareto.

2. El truco de las largas: si hay que inventar la existencia de un novio...se hace, chicas.
3. Para las menos "avispadas" en el punto anterior, jamás aceptéis la invitación a una birrita, porque, de lo contrario, os veréis apartadas de vuestro grupo de amig@s y compartiendo un tostón de conversación con el buitre.
4. No dar el número de teléfono, para evitar futuras incomodidades (llamadas, mensajes, inventar excusas, persecuciones, etc).
5. En el peor de los casos, si el maromo te ha llevado a su terreno y está empezando a resultar excesivamente pesado: recurre al auxilio de una buena amiga (mucho mejor si se trata de un buen amigo) que te libere de tal garrapata.

Esperamos que esta guía práctica os sea de utilidad este veranito.
Y a los buitres ibéricos, les deseamos una feliz estancia en las barras de lo bares, pero...por favor, no sean pesados...
Va por ustedes:



"Macho, Macho Man..."

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