Hoy queremos dirigirnos al sector masculino para prevenirles de la existencia/presencia de “la otra”, porque las féminas, en los últimos tiempos, percibimos cierta distracción/relajación en el arte -milenario- del “ligoteo”.
“La otra” puede definirse como aquella muchachita, cuyo objetivo es levantarle el maromo o el ligue a su congénere femenina. En el mayor número de casos, dicha finalidad se persigue con un motivo: alimentar el ego de la otra, cuyo leit motiv no es querer al maromo/ligue, sino, simplemente, como apuntábamos antes, engrandecer aún más -si cabe- su arrogancia.
A continuación pasamos a describir -más pormenorizadamente- a dicho personaje: La otra suele presentarse a modo de “mosquita muerta” (resultando ser, después, un moscardón pesado), ello quiere decir que la otra, en un primer momento pretende pasar desapercibida, aproximándose -sigilosamente- a la víctima (en este caso, la maroma o la parte interesada en el ligue), de esta forma, se granjea la confianza y/o amistad de la citada novia/proyecto de ligue. La otra comienza, así, a desplegar sus dotes de detective privado sonsacando información acerca del chico, cuya atención reclama. La desprevenida novia/proyecto de novia se confía y acaba por desembuchar los datos más importantes para la pequeña serpiente, enmascarada de amiga: “Me gusta fulanito”, o bien, “estoy saliendo con mengano”. Craso error. Una vez, la otra ha concluído su indagación se inicia la etapa de “persuasión-compasión”: persuasión destinada al sujeto masculino que persigue conquistar y compasión que pretende despertar en la que, realmente, se erigirá como auténtica víctima de esta historia a tres bandas, si es que la hábil señorita -la otra- consigue alcanzar su objetivo.
La persuasión comprende todo tipo de estrategias dirigidas a acaparar el interés en el maromo/ligue de la víctima. De modo que, muy probablemente, la otra le confesará al protagonista masculino de este peculiar “trío” que está atravesando por una etapa complicada, porque el novio la acaba de dejar, o porque no se siente bien con ella misma, añadiendo una importante coletilla final: “por favor, no se lo cuentes a nadie, ni siquiera a tu novia o al proyecto de novia”. La otra pretende, así, crear un círculo de confidencialidad extrema, entre el pretendido y ella misma, alejado de las injerencias de la pobre víctima. Del mismo modo, con tal confesión alcanza otro de sus fines: obtener la comprensión/ternura del maromo (que, posiblemente, con 3 ó 4 secretillos más de la otra conseguirá ser atrapado por las redes de la individua).
La compasión es el arma que la otra arroja sobre la víctima. Como buena manzana de la discordia que es, a través de tal táctica la susodicha pretende estrechar la amistad inicial con la víctima, de tal modo que con ello obtiene dos propósitos: que la novia o la pretendida le confíe sus secretillos y que, ante una posible discusión con su maromo -casi siempre motivada por la otra- la chiquilla defienda a la arpía.
Es muy común, además, que la otra trate de emular aquellos rasgos que al maromo más le agradan de su chica o de su proyecto de novia. Cualidades innatas de la “víctima”, tales como: la dulzura, la sinceridad, la manera, incluso, de vestirse o peinarse son imitadas a la perfección por la otra, asumiendo así un papel de “copia” del original.
Para finalizar, pondremos sobre aviso a los futuros maromos, advirtiéndoles de que estas citadas “copias” están proliferando, con bastante rapidez en el mundillo del ligoteo y que actúan, como se ha mencionado a lo largo del texto en dos planos, fundamentalmente:
1. En los flirteos previos a una relación: Cuando “la otra” aparece interponiéndose en una potencial pareja. El índice de riesgo es, en esta etapa, bastante elevado, pues, causa la desilusión y desmotivación en la pretendida (la original).
2. En la relación propiamente dicha. Los estragos que causa la otra, avisamos, que en este estadio, pueden ser irreversibles y muy dañinos.
Y una vez apercibidos de los peligros que entraña dejar que una “otra” cualquiera pueda intervenir en una pareja o en un proyecto de pareja, rogamos a los maromos o chicos interesados en una chiquilla que no dejen impresionarse por la copia…que donde esté la original, que se aparte todo lo demás.
A las otras les pedimos que no sean tan petardillas y dejen de jugar a coleccionar maromos. Un poquito de por favor: NO SE JUEGA con el proyecto o el chico consolidado de ninguna compañera/amiga.
A “las otras”, les dedicamos esta cancioncilla: “Dónde está la mosca”.

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