Como muchos sabéis, una de las reformas legislativas que está causando más polémica, a parte de la mega reforma del CP, que eso es ya harina de otro costal -quien se sepa ya de memoria el nuevo art. 31 bis que levante la mano, porqué yo por más que lo intento ya lo tengo atragantado- reconduciendo, que empiezo a hablar y como siempre me voy por los cerros de Ubeda... una de las reformas legislativas últimamente más comentada es la de la nueva Ley del registro Civil.
Todos nos hemos centrado en un único punto de la reforma, que no es otro que la nueva regulación que se establece en cuanto al orden de los apellidos a efectos de filiación.
Parece ser que no cobra importancia el hecho de que esta nueva Ley abarca muchos más aspectos, que deberían ser considerados más importantes por su relevancia práctica en el orden jurídico (al menos por todos los que nos consideramos operadores jurídicos), como bien podría ser la eliminación de los Jueces encargados del RC, algo que quizás, y sólo quizás, pueda aligerar un poco el sistema judicial que se encuentra colapsado de por sí.
Sin embargo, y a pesar de todas las modificaciones que la Ley produce sólo salta a la palestra pública una polémica acerca del orden de los apellidos en el momento de inscribir un hijo en el Registro Civil (perdón, no vayamos a ser faltos en la rigurosidad lingüística que a día se nos impone: hijos e hijas, no vayamos a entender que no se trata de una mera generalización y dejemos excluidas las féminas nacidas del fruto del amor de una pareja )
El día que el Proyecto de Ley saltó al Senado, escuchaba mientras conducía camino al trabajo las diversas opiniones que sobre la cuestión se dilucidaban en el programa de Carlos Herrera, y pensaba en lo absurdo que me parece todo.
¿Estamos hartos de que tenga que ser regulado por Ley absolutamente todos los extremos en cuanto al trato por igual entre hombres y mujeres? ¿Somos una sociedad necia que necesitamos de legisladores que nos orienten del camino a seguir para no dar atisbo a una discriminación que durante siglos ha sufrido el sector femenino?
Pues yo creo, en mi modesta opinión, que esta reforma en cuestión ha sido un paso hacia adelante, y no porque sea feminista, de hecho, me parece absurdo tener que catalogarse como feminista o machista en nuestros tiempos, lo único que me considero es igualitaria, con lo cual, apoyo todas las medidas que hagan que el sistema jurídico trate por igual a las personas, sean del sexo que sean, sin preferencias y sin discriminaciones, la verdad es que ni positivas ni negativas, a día de hoy mi parecer es que la discriminación como norma general y en la mayoría de sustratos sociales está más que superado.
Prosigo con el tema, que da de sí, resulta que ahora es un escándalo que a falta de acuerdo de los padres se imponga como primer apellido aquel que por orden alfabético le corresponda... es decir, superamos un sistema patriarcal propio de los tiempos bíblicos, y aún hay gente que pone el grito en el cielo porque... no es lo tradicional.
Bueno, pues siguiendo las tradiciones, antiguamente un hombre era capaz de sustentar las necesidades de un hogar, y a día de hoy sin el respaldo económico de su pareja en la mayoría de situaciones es casi imposible, sin embargo, no hay que rasgarse las vestiduras porque se están rompiendo tradiciones?
Puestos a seguir tradiciones deberíamos tener en cuenta la de nuestros antepasados griegos, y sus aberrantes costumbres sexuales, que hoy se encuadran en la falta de ética y moralidad absoluta (y no me refiero a la homosexualidad, que no es una tradición sino una opción sexual dentro de la libertad de la que gozamos las personas, sino por ejemplo como los padres iniciaban a sus hijos en cuestiones eróticas, que, dependiendo de la edad hoy ya es considerado delito en nuestro CP)
Hace falta hacer un llamamiento a la cordura para que que nadie se escandalice porque el orden del apellido no es el del padre y luego el de la madre, sino un criterio mucho más objetivo como es el orden alfabético de los mismos?
Y yo, sólo quisiera dejar una cuestión en el aire para concluir esta entrada... unos padres que ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo en el orden de apellidos.... puede estar capacitados para criar un hijo/a en mutuo acuerdo y en un ambiente de estabilidad?
En fin, a ver cuales son vuestras opiniones, para enriquecer el debate!
Pd.- Art. 14 CE: "Todos los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por causa de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social." (ejem, ejem)
-Estoy en casa, más adelante ya colgaré la canción que acompañe la entrada-

Lo siento, pero me niego a debatir bajo el título belicista de "Guerra de Sexos".
ResponEliminaPorque mis argumentos no tienen que ver con ninguna "guerra", ni creo que haya ninguna "guerra de sexos", ni quiero entrar en el juego que pretende el gobierno de querer quedar como el más "progre" para recabar un puñado de votos de la izquierda más radical para poder seguir hundiendo el país.
Y, de vez en cuando, dar algún que otro ramalazo autoritario en forma de "Decretazo", para deleite del colectivo de la Zeja, a juzgar por sus "masivas manifestaciones"(ironía, por supuesto).
Todo desde el aprecio y el cariño que sabes que te profeso, pequeña Sibi:-). Un besote!
No se que tiene q ver el partidismo político que puedan tener el tinte politio del Gobierno cuando lo q yo he planteado es la guerra de sexos que nos guste o no sigue manteniéndose en el orden social.
ResponEliminaY el debate que genera este punto normativo en relación a la opinión publica.
Pero respeto tu postura.
Yo tb te aprecio Sr. de Pucela ;-)besos
Pd.- q lástima q no coincidamos en Madrid...
(sibila)